La Real Academia de Gastronomía ha colaborado en la celebración del Día de las Parrilleras, una iniciativa impulsada por el restaurante Piantao que reunió por primera vez en España a cinco de las grandes profesionales de la parrilla para visibilizar el talento femenino en uno de los territorios más exigentes y tradicionalmente masculinizados de la gastronomía.
El evento, celebrado en su sede de Legazpi el 20 de enero, ha querido poner el foco en una realidad aún desigual: se estima que menos del 10% de los especialistas en brasas son mujeres. Frente a esa cifra, la jornada ha reivindicado el mérito, la técnica y la excelencia de mujeres que han hecho del fuego su lenguaje profesional.
Durante el acto, dirigido a prensa especializada y profesionales del sector, han intervenido cinco parrilleras invitadas, que han cocinado en directo mostrando sus distintas aproximaciones a la brasa, desde la tradición del asador hasta formatos más contemporáneos e itinerantes.
La jornada ha contado así con la participación de Vanesa Martín Narganes, del restaurante El Alfoz (Burgos), primera mujer en ganar el Concurso Nacional de Parrilla en San Sebastián Gastronomika; Irene Nan “La China”, formada en Piantao y actualmente en Flore (Marbella), referente por su sensibilidad y precisión técnica; Anai Meléndez, al frente de Caín (Nava del Rey), una de las voces jóvenes que más está renovando el discurso del fuego; Lola Mira, impulsora de La Indómita foodtruck y tercer puesto en el Chuleta Fest 2024; y Jayne Hardcastle, del Asador Horma Ondo (Larrabetzu), una de las trayectorias más consolidadas de la parrilla en España.
Nuestro presidente ha intervenido con una palabras, subrayando el reconocimiento al talento femenino en la parrilla. Ha recordado que el dominio del fuego ha estado históricamente asociado a lo masculino y que visibilizar el trabajo de estas profesionales contribuye a construir una gastronomía plural, abierta y representativa de la realidad del sector.
La Academia ha querido acompañar este homenaje por coherencia con su manera de entender la cultura gastronómica, como un espacio donde el talento se reconoce sin etiquetas, pero también sin invisibilidades. Las cinco parrilleras representan trayectorias muy distintas, pero comparten una misma actitud ante el oficio, que se traduce en el respeto por el producto, el dominio técnico y una profunda pasión por el fuego.







